Podemos hablar.


– Me rayo, quiero hablar- . Como experiencia propia e introspección, los que somos así tendemos a que lo que creemos importante a nivel de emoción principalmente desagradable, lo queremos  hablar o desahogar todo con alguien de confianza, lo que estamos sintiendo o viviendo en ese momento. Nos pasamos teniendo largas charlas, debatiendo lo que nos molesta, lo mal que estamos, lo jodido que lo estamos pasando, lo lloricas que somos, pero tras ello nos cuesta, aunque la situación parece normal nuevamente, nos cuesta sentirnos completamente bien o tranquilos, como si la frustración, rabia o malestar que nos había generado nos costara deshacernos de ella.
En pareja pasa lo mismo con la diferencia que, llevándolo a extremos donde la situación puede llegar a ser intolerable, insostenible o irreversible en ese momento, buscamos la manera de aferrarnos a ello aunque nos duela, se podría considerar como: ``querer agarrar el clavo que arde aun sabiendo que nos vamos a quemar´´.
Por ejemplo, nuestra pareja nos ha dejado, vamos a decir que se ha cansado, porque existen multitud de ejemplos: que si los dos estamos mal, que si esto no funciona, que si no siento lo mismo, que si necesito tiempo, que si quiero pensar en mi, etc. Frases que al final nos llevan a lo mismo, se ha acabado la relación, por lo menos por ahora.
Bien, partiendo de esa base, nuestra intención es recuperarlo/la sabiendo que la/o queremos y creemos que él/ella también o por lo menos buscar una explicación coherente que nos ayude a relajarnos un poco, a lo que; iniciamos conversaciones, buscamos palabras, pretextos para que, al final, nuestro beneficio sea el estar ``UNIDOS´´, preferiblemente antes que estar ``solos´´, pero acabamos  más desesperados, frustrados y además que la situación siga igual o por lo menos en la mayoría de los casos en la que nos han dejado.
 A partir de ese momento nos toca afrontar la situación como bien podamos y como no es con nuestra pareja, buscaremos a cualquier amigo de confianza para desahogarnos.
Le voy a poner un poco de cómica al asunto, porque siempre o casi siempre tendremos al amigo/a que con toda su buena voluntad, tras haberlo dejado con tu pareja, viene y te suelta los típicos: tranquilo tío/a, todo se supera, date tiempo, conoce a gente, sal, etc. Que tiene toda la razón, hay que hacerlo, pero -me cago en tu p..,  como voy a estar tranquilo/a, si me ha dejado-queremos llorar, pegar de leches a la pared y despotricar durante horas cagándomos en la madre que pario a falete y maldiciendo a los mismísimos infiernos, así que hágannos  el favor amigos del mundo, de buen corazón y cabeza de ladrillo, de no venirnos con lo de tranquilo/a , porque entonces, os podemos arrear palmetazo y deciros- tío/a tranquilo/a que el dolor se va a ir, date tiempo, sal, conoce gente, ponte hielo…- no jodais, nos acaban de dejar, pues tranquilo no vamos a estar, gracias pero lo de tranquilo puedes comértelo, ahora, pero es que ni el mejor budista entrenado en el monte Tíbet durante 40 años en silencio absoluto, se echa una novieta, se enamora, le deja y después de eso va a estar ``tranquilo´´. Por eso no se las echan, porque entonces los 40 años de entrenamiento se van a tomar por culo, cuando ves al monje en el bar Pepe, enganchándose un pedal del 15 cagándose en los muertos de Paulina, hablando con el vecino del 5º y acabar llorando en el hombro del camarero y diciéndole - ¿Por qué me ha dejado…? ``ipp´´, yo la amaba y ella a mí…``ipp´´, Paulina vuelve…``ipp´´.

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